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Universitas Psychologica

versión impresa ISSN 1657-9267

Univ. Psychol. v.4 n.3 Bogotá dic. 2005

 

Subjetividad: una perspectiva histórico cultural. Conversación con el psicólogo cubano Fernando González Rey *

Álvaro Díaz Gómez**, Fernando González Rey***

Recibido: septiembre 10 de 2005 - Revisado: octubre 6 de 2005 - Aceptado: octubre 31 de 2005

* Entrevista realizada el 21 de abril del 2005 en la ciudad de Sao Paulo -Brasil- en el contexto del 1er Congreso de ULAPSI (Unión Latinoamericana de Entidades de Psicología).

** Universidad de Manizales, Colombia. Enviar correspondencia relacionada con este artículo a: aldigo@emtelsa.multi.net.co/gonzalezrey@terra.com.br

*** Universidad Católica de Campiñas, Brasil

Subjectivity: an historic and cultural perspective. Conversation with the Cuban Psychologist Fernando González Rey

ABSTRACT

Contemporary arguments showing the characteristics of a subjectivity conception from a historic-cultural perspective are presented, taking in account its conceptual transition from the personality psychology toward the social psychology, and its intersection with the sociology and the philosophy of the subject. The concepts of subjective sense and subjective configuration as a sense qualification category are developed in the document and constitute the starting point for a reflection about the politic subjectivity and the ways to research it, considering the qualitative epistemology, which is based on the constructive interpretative nature of knowledge.

Key words: Subject, subjectivity, politic subjectivity, subjective sense, qualitative epistemology.

RESUMEN

Se presentan los argumentos contemporáneos que desde la perspectiva histórico-cultural caracterizan una concepción de la subjetividad, reconociendo su tránsito desde la psicología de la personalidad hacia la psicología social en su entrecruce con la sociología y la filosofía del sujeto. Se desarrolla el concepto de sentido subjetivo y de configuración sujetiva como cualificación de la categoría sentido. Desde allí se reflexiona sobre la subjetividad política y una manera de investigarla teniendo como horizonte la epistemología cualitativa, la cual parte de la naturaleza constructivo-interpre-tativa del conocimiento.

Palabras clave: Sujeto, subjetividad, subjetividad política, sentido subjetivo, epistemología cualitativa.

Breve ubicación biográfica de Fernando González Rey

Fernando González Rey, es psicólogo formado en la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana (Cuba), Doctor en Psicología del Instituto de Psicología General y Pedagógica de Moscú; tiene un Postdoctorado en Psicología del Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. Ha escrito los siguientes libros: Sujeto y subjetividad. Una aproximación históricocultural; O social Na psicología e A psicología social. A emergencia do sujeito; Epistemología cualitativa y subjetividad; Motivación moral en adolescentes y jóvenes; Psicología de la personalidad; La investigación cualitativa en psicología: rumbos y desafíos; La psicología: principios y categorías; Personalidad, salud y modo de vida; Problemas epistemológicos de la psicología; Comunicación, personalidad y desarrollo.

Coautor de múltiples obras, ha colaborado en casi una decena de libros, ha publicado más de 60 artículos en revistas internacionales especializadas en español, inglés, portugués y ruso. Es miembro del consejo editorial de la Revista cubana de Psicología y de Psicología y sociedad (revista de la Asociación Brasileña de Psicología Social).

Ha recibido el Premio Interamericano de Psicología (1991), la orden Carlos J. Finlay, máxima distinción del estado cubano para investigadores científicos (1995) y en tres ocasiones el Premio a la Crítica otorgado por el Instituto del Libro de Cuba.

Fue presidente de la Sociedad de Psicólogos de Cuba (1986-1999), decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana (1985- 1990) y vicerrector de la misma (1990-1995). Fue profesor titular de esta universidad en la que trabajó hasta 1999. Actualmente es investigador asociado senior de la Universidad de Brasilia y profesor del UNICEUB y el IESB en Brasilia.

Estuvo en Colombia en el año 1984 y 1986 en la facultad de Psicología de la Universidad INCCA, y en el año 2005 fue invitado como conferencista en el Doctorado de salud pública de la Universidad Nacional de Colombia y en el Doctorado en Ciencias Sociales, niñez y juventud, de la Universidad de Manizales y el CINDE.

Subjetividad y personalidad

Álvaro Díaz Gómez: Fernando, a usted lo conocí en Bogotá, desde mi formación en la Universidad INCCA de Colombia, donde tuve la posibilidad de escucharlo en el año 1984 con algunas conferencias alrededor de la psicología marxista y la psicología dialéctica. Además, leí en ese momento algunos de sus textos donde trataba el tema de la psicología de la personalidad (González Rey, 1983 y 1985). Allí, en esa tendencia, lo ubicaba.

Para mí, es llamativo reconocerlo 20 años después trabajando el tema de la subjetividad, con un giro no dogmático del marxismo y una cualificación de la construcción dialéctica del conocimiento. En particular en su libro Sujeto y subjetividad, una aproximación histórico cultural (González Rey, 2002) la personalidad aparece como un rasgo de la subjetividad. ¿Qué relaciones hay entre personalidad y subjetividad?

Fernando González Rey: Sí, mira, yo comienzo a trabajar en la psicología de la personalidad y voy a la psicología social (González Rey, 2004). ¿Por qué? Porque me voy inquietando por no ver la personalidad como una estructura cerrada en lo intrapsíquico, sino como una organización psicológica de un sujeto concreto; y en esas reflexiones voy entrando en contacto con los planteamientos de Vygotsky, interesándome en lo que él llama-ba el sentido. Esta es una categoría bien interesante que sigo desarrollando -porque Vygotsky prácticamente sólo la enuncia– Así, llego a los sentidos subjetivos, a lo que yo llamo configuración subjetiva.

Entonces, ¿cuál es el vínculo? en la medida en que estudiaba la personalidad quería comprenderla como organización del sujeto concreto individual, quien está procesual, histórica y socialmente configurado. La idea de procesualidad es clave en tanto se opone a la idea prevaleciente de estructura, de organización cerrada y con ello a la dicotomía entre lo social y lo individual

En mis trabajos iniciales ya se ve una apertura y una crítica a las teorías tradicionales de personalidad, pero seguía enfatizando la organización de la persona. Y así como me empiezo a interesar por el individuo, lo social y lo histórico, me empiezo a interesar por lo singular del sujeto, lo que se puede sintetizar en una ontología diferenciada de la psique humana -no me refiero a la ontología como a la esencia universal del ser, que fue el significado de ese concepto en la metafísica- sino como espacio cualitativo diferenciado que delimita un campo de construcción de conocimientos; así, empiezo a pensar en la personalidad como la organización de la subjetividad individual.

Entonces, la personalidad es el sistema que tiene el momento organizativo de la subjetividad individual, pero ésta no se reduce a la personalidad porque es una subjetividad que existe en un sujeto en acción, en un sujeto en relación y por lo tanto permanentemente confrontada en un contexto. Así, voy pasando a una visión no determinista de la personalidad. Esta no determina el comportamiento sino que define una presencia de sentido subjetivo en el marco actual de actuación del sujeto. Presencia que no es causa del comportamiento sino un momento de producción de sentido subjetivo que anticipa la acción del sujeto y que se integra a ella dentro de un proceso con múltiples alternativas de desarrollo que puede tener formas muy diferentes de expresión. Por lo tanto aquellos sentidos subjetivos originalmente asociados a la personalidad, se pueden corroer, desvirtuar, modificar, transformar en el proceso de producción de nuevos sentidos subjetivos que se desarrolla en el curso de la acción del sujeto. Con esto intento compatibilizar una noción de organización que mantenga una procesualidad que vincule lo subjetivo a la acción humana y a un sujeto concreto.

Entonces el concepto de subjetividad lo empiezo a sacar de la organización de la personalidad -entendamos subjetividad individual- y empiezo a ver que los espacios sociales donde el individuo actúa -lo cual es asunto viejo porque incluso Kurt Lewin lo trabajó influido por la fenomenología- también son sistemas subjetivos, en el sentido [de] que son sistemas que implican sentidos y procesos simbólicos cuando los sujetos entran en contacto. Pero son sentidos y procesos simbólicos que están más allá del contacto personal, que están en las memorias, en los códigos, en un espacio institucionalizado. Es entonces, cuando comienzo a hablar de subjetividad social.

En ese proceso voy planteando la posibilidad de ver la personalidad como la configuración de la subjetividad individual donde se organizan los sentidos, las configuraciones de sentido y los desdoblamientos simbólicos con los repertorios que encuentra el sujeto para expresarse y para actuar. De estos elementos centro mi trabajo en la configuración subjetiva.

Sobre la configuración subjetiva

ADG: en síntesis, ¿qué sería una configuración subjetiva?

FGR: Es una organización de sentidos subjetivos que definen los procesos simbólicos y las emociones que se integran de forma inseparable en relación a las experiencias del sujeto dentro de los espacios simbólicos de la cultura. Por ejemplo: tu padre para ti es una configuración subjetiva. Tú tienes una configuración subjetiva de tu padre. Cuando yo te pregunto por tu padre, tú me hablas, pero ese es un nivel representacional, tú me pasas una representación a través del lenguaje que está influida por los discursos sociales, los valores y las representaciones; no es apenas un producto individual. Ahora, la figura de tu padre en la historia contigo fue marcando una tela, un tejido de acentos, de desdoblamientos simbólicos y emocionales, ¿que vienen de donde? de las consecuencias que la figura de tu padre tuvo para ti directa o indirectamente en el curso de la historia de tu vida; así, tu padre es un espacio simbólico que tiene entradas en tu organización subjetiva por vías muy diferentes. Esa configuración subjetiva las ubico siempre como no concientes, por lo tanto no podemos aprehender nuestras configuraciones subjetivas. El sujeto en su actividad consciente, intencional, se expresa como un mundo organizado a nivel subjetivo del cual nunca se apropia completamente.

ADG: Pero eso no consciente, no es igual a inconsciente.

FGR: No, no tiene nada que ver con un concepto de inconsciente que está vedado a la conciencia. Es inconsciente en tanto yo no puedo actualizar en términos de una representación la variabilidad de elementos de sentido y su movimiento.

Ahora, evidentemente en la investigación yo me oriento a visualizar esas configuraciones, y esto me lleva, si bien no a conocer –porque también parto de un cuestionamiento epistemológico: pienso que la realidad siempre es inaprensible por el conocimiento, el conocimiento siempre es una delimitación parcial, inacabada y que mantiene su tensión con los espacios que lo trascienden–, no me preocupa llegar a una representación acabada de una configuración subjetiva.¡No! me preocupa generar inteligibilidad sobre un nivel de organización de la vida psíquica, de la subjetividad, que hasta ahora, la psicología no ha desarrollado.

ADG: Entonces, ¿la subjetividad es una parte de la psique? No es psique igual a subjetividad.

FGR: ¡No!, yo no veo psique igual a subjetividad. Veo en la subjetividad la parte más simbólica, más compleja de la psique. Porque yo te diría: toda la sensorialidad es psíquica, pero no necesariamente yo la veo a nivel subjetivo -es una discusión, ese es un tema que yo tengo que pensar más- ahora, por ejemplo, yo te hago así1 -tú no pestañeaste, la gente siempre pestañea- allí no hay mediación subjetiva, es una respuesta inmediata frente a una condición sensorial, es psíquica pero no es subjetiva, porque la subjetividad implica -en mi forma de verla y éstas son cosas en construcción que se pueden discutir siempre procesos mediacionales de elementos que ya están configurados, de elementos que están en una determinada procesualidad.

Subjetividad política

FGR: Me refiero al mundo de lo subjetivo cuando no hay linealidad en el comportamiento, cuando convergen aspectos que están más allá de la situación objetiva visible y que están presentes en el sentido de la situación, el mismo que intento delimitar en esta colocación. Por eso me cuesta trabajo ver la subjetividad política separada. Porque yo creo que la subjetividad política es un momento de una subjetividad social, pueden estar atravesadas al mismo tiempo por muchas cosas de la subjetividad social. Porque cuando hablamos de subjetividad política, en ella, está la religión, están las creencias, están los mitos de un determinado país, están una cantidad de cosas que en sentido estricto no forman parte de la actividad de la organización política. Esa subjetividad política son síntesis de una subjetividad social con desdoblamientos infinitos, de allí que me cuesta trabajo seccionar la subjetividad, decir que esto es dominio de la subjetividad política.

ADG: En términos didácticos uno podría decir que la subjetividad social contiene a la subjetividad política.

FGR: Yo diría que sí.

ADG: Con rasgos particulares.

FGR: Cada una con rasgos particulares donde en aspectos aparentemente no políticos emergen elementos de subjetivación política y donde en aspectos de implicación política emergen elementos de subjetivación no necesariamente políticos sino morales, religiosos y de otra naturaleza. En últimas, de otras formas de configuración de la subjetividad social.

ADG: Usted habla en su texto Sujeto y subjetividad: Una aproximación histórico cultural sobre subjetividad social. Hay un término -subjetividad política social o subjetividad política colectiva- que no he logrado rastrear en términos de bibliografía. ¿Cómo trabaja ese concepto?

FGR: Yo no hablo de subjetividad colectiva, no me gusta el término de colectivo. Yo lo comparto. Pero, para mí, el colectivo es un sentido que se produce dentro de un espacio social. Creo que no necesariamente toda subjetividad social es colectiva, porque no se produce colectivamente. Es decir, a veces se produce por artefactos que son supraindividuales y supracolectivos. De ahí que, al contrario, a veces es una subjetividad social que tiende a la atomización de los espacios de colectivización, es una subjetividad que nos atomiza, que nos impide el vínculo. Pero yo te diría, Álvaro, que hoy en el tema de la subjetividad, los sociólogos están avanzando a un ritmo salvaje; ahí están Touraine (2000), Bauman (2005) y Ferraroti; son autores que escriben y están completamente metidos en el problema de la subjetividad.

Sujeto y subjetividad en la modernidad

ADG: Me da la impresión –o es la que me queda de la lectura de su texto Sujeto y subjetividad: una aproximación histórico cultural– que el concepto de sujeto es un concepto característico de la modernidad y que el concepto de subjetividad vendría a ser un concepto característico de la postmodernidad, ¿Es eso correcto?

FGR: Creo que el sujeto y la subjetividad moderna, nada tienen que ver con el sujeto y la subjetividad que estoy proponiendo, porque el sujeto también está en la filosofía moderna del sujeto como sujeto racional que es el centro, la medida de lo que acontece en el mundo, es el sujeto cartesiano; la subjetividad está vista como una subjetividad intrapsíquica, como una subjetividad que parte de invariantes universales; por ejemplo, la idea de subjetividad en el psicoanálisis. Yo diría que Freud nunca llega a desarrollar un concepto de subjetividad, se puede argumentar que son los desdoblamientos del deseo y toda la compleja dinámica que emerge en este proceso, pero el deseo se desdobla a partir de una esencia que está en el sujeto, que es la que marca la forma en que el sujeto se orienta al objeto, que es la pulsión. Por lo tanto, es una subjetividad que parte de un invariante universal que se transforma en principio universal oculto de toda experiencia humana. Creo que la subjetividad entra en el campo postmoderno cuando se ve mucho más definida en y con la cultura que en y con la naturaleza humana, que es lo que se pretende; ahora, esa subjetividad, para no ser una subjetividad metafísica, causa última de todo comportamiento, tiene en el sujeto el componente de la acción, de lo impredictible, de lo contextual, de la subversión del orden.

Siempre he estado en contra de la muerte del sujeto, del fin de la historia, del fin de la subjetividad. Cuando tomó impulso esta corriente yo empiezo a rescatar un sujeto que es histórico y simultáneamente social, lo empiezo a ver en otra perspectiva postmoderna que se identifica con la complejidad, ésta es una salida de la propia dialéctica. Edgar Morin en su obra Mis demonios reconoce la influencia de la dialéctica, que es una forma de pensamiento pero con raíz ontológica, sólo que con una ontología compleja, no una ontología determinista (Morin, 1984). La otra versión -el postestructuralismo francés- es la aniquilación del sujeto, a pesar de que nos trae muchas cosas que no podemos desestimar, como puede ser el reconocimiento de que nuestros procesos simbólicos son productores de realidad, de que muchas de las cosas que hemos naturalizado de la historia del pensamiento humano son construcciones sociales -con lo cual yo concuerdo- pero el problema es cuando tú diluyes al sujeto concreto y sus registros no simbólicos, en un “discursivismo” simbólico. Esto es muy peligroso, llegamos al todo vale en cuanto [que] la realidad no tiene complejidad de registro, es un solo tipo de registro y, por ejemplo, la emoción, en el sentido en lo que ella expresa a nivel biológico, no se puede separar del discurso de un sujeto concreto que siente, piensa y produce en otros niveles. Una emoción no está apenas determinada como un punto de convergencia de espacios simbólicos, esa noción en última instancia creo que llevo a un nihilismo.

ADG: Esa discusión la tuvimos hace poco en el doctorado2 por una presentación que hice –y que parece no fue clara– donde quedó la sensación de que mi planteamiento era que había un sujeto sin subjetividad. Que había mera subjetividad cuando creo que no, que por el contrario toda subjetividad está encarnada en un sujeto.

FGR: ¡Exactamente! Es decir el sujeto encarnado, el sujeto encorpado.

ADG: Porque no hay una subjetividad andando por ahí suelta sino que se da en un sujeto.

FGR: ¡Exactamente!

ADG: Pero vuelvo con la inquietud, ¿se podría decir que el concepto de sujeto es un concepto que se discute desde la modernidad y el concepto de subjetividad des-de la postmodernidad?

FGR: Diría que los dos están en una relación total-mente estrecha porque éste es un sujeto impredictible (sic), es un sujeto caótico que se confronta en los escenarios en que vive a través de un sinnúmero de desdoblamientos, no es un sujeto de la razón. Al contrario, es un sujeto del sentido. Porque la razón siempre está subordinada a campos de sentido subjetivo, o sea no hay un referente racional universal. Yo creo que en los aparatos sociales existe una racionalidad que sirve como referente externo que regula, pero el sujeto no; ése es un punto que Bauman abre muy interesantemente también en la cuestión del holocausto, dice que el holocausto no se puede explicar apenas por la cuestión económica ni por la cuestión social de Alemania en la época, el holocausto hay que explicarlo también desde una naturaleza humana que siempre la hemos asociado a una racionalidad, pero esa es una racionalidad producida que toma formas diferentes en distintas culturas.

Entonces, la producción de sentido me lleva a chocar completamente con el concepto de normatividad, la salud no está en la norma, está en la capacidad de integrarnos en espacios con los otros. Si lo llevamos a la cuestión de la sexualidad, encontramos que el homosexualismo va dejando de ser una patología, es otra forma de sexualidad. Yo digo ¿por que un masoquismo compartido que no daña la integridad física del otro, y que se comparte en un espacio de comunicación, tiene que ser patológico? ¿por qué? ¿quién me da una explicación? el concepto de patología está muy presente en Foucault para quien lo patológico estuvo producido socialmente, después entraron los códigos morales que actuaron como reguladores externos, la ciencia se montó ahí para reafirmar eso. Entonces, el concepto de sujeto nos invierte ese orden, precisamente por la fuerza que le da a lo singular, a las formas diferentes de subjetivación dentro de un mismo espacio cultural.

La relación sujeto-subjetividad-individuo

ADG: ¿Aquí se podría hablar de la relación individuo-sujeto-subjetividad?

FGR: Sin lugar a dudas.

ADG: Ubicado el individuo como lo biológico

FGR: Ubicado como la especie. Porque el sujeto es el individuo que toma un camino de subjetivación particular y genera sus propios espacios dentro de los espacios sociales institucionales. Para mí, el sujeto es una figura clave porque es la que nos permite actuar contra los totalitarismos. El gran peligro que tenemos son las emancipaciones que eliminan los sujetos y distribuyen equitativamente la igualdad, definida por el jefe de la emancipación. La subjetividad reconoce el derecho de las opciones y de la participación. Lo mejor, cuando es definido como verdad sin opciones, sin la participación de los sujetos que lo van a vivir, en términos de su sentido subjetivo, puede ser lo peor.

Subjetividad y narrativa

ADG: Si hay esa relación entre individuo, sujeto y subjetividad, el individuo como especie yo lo puedo analizar a través de la biología…

FGR: De múltiples formas, el individuo es multidireccional.

ADG: … y entre comillas podría hacerlo por vía de lo que serían métodos objetivos, mientras que [con] la subjetividad no podría hacerlo mediante lo que tradicionalmente es conocido como objetivo…

FGR: ¡Exactamente! Ni el sujeto tampoco… Aunque la cuestión de la objetividad es epistemológicamente muy compleja, en tanto la forma que tomó en el positivismo fue la de la neutralidad del sujeto, lo cual es imposible y, sin embargo, ha sido muy influyente en nuestro imaginario de cientificidad.

ADG: Me parece entonces, que habría la opción de que la subjetividad pueda ser conocida en términos de la vida cotidiana por vía de la narrativa. Cuando yo narro, presento un discurso mediante el cual explicito mi subjetividad.

FGR: Pero yo no deduzco tu subjetividad, la tengo que construir en espacios que no están explícitos dentro de la narrativa. Por esto es que la epistemología cualitativa que yo fundamento (González Rey, 1997), parte de la naturaleza constructivo-interpretativa del conocimiento. Porque tú me estás hablando, pero yo, sobre tu conversación no estoy tomando la representación intencional que me transmites en el complejo narrado, yo estoy operando sobre los aspectos que no pasan por tu intencionalidad. Por ejemplo, yo estoy trabajando en todas las figuras que tú narras, tú me hablas de tu padre, de tu madre, de tus hermanos, del futuro, de tus conflictos actuales, de ahí saco cuáles son los elementos de importancia y qué elementos de conflicto existen en cada figura y comienzo a establecer hipótesis sobre las configuraciones. La cuestión no es lo que describes sino cómo te expresas, cómo construyes las diferentes figuras que declaras que son significativas en tu vida. No es describir lo que dices, sino construir a partir de cómo lo dices.

ADG: Estamos de acuerdo en eso, pero me está llevando a un nivel que no quiero abordar todavía, el nivel metodológico. Lo planteo desde la conversación de dos ciudadanos comunes y corrientes, ¿cómo conocen la subjetividad el uno del otro? o no se conocen la subjetividad, simplemente hablan.

FGR: Pero no lo clasificaría únicamente en el lenguaje sino en todas las formas de expresión humana. Por ejemplo, el niño cuando diseña y pinta, nos ofrece una vía interesante para el conocimiento de la subjetividad. Ahora, evidentemente la construcción de la palabra en trechos de densidad, en trechos complejos, es fundamental para conocer la subjetividad, es una materia prima de primer nivel, de gran importancia.

ADG: ¿En el plano cotidiano, en la conversación diaria, espontánea entre personas comunes y corrientes, predomina más el elemento discursivo, la narrativa o la racionalidad?

FGR: Yo siempre veo la narrativa como un bloque que se construye con una intencionalidad del decir. Creo que la expresión va más allá de la narrativa en el sentido en que estoy efectivamente apoyándome en lo que tú narras, pero estoy construyendo un tejido sobre lo narrado, que es donde levanto mis hipótesis, no me oriento apenas por lo que está explícito en lo narrado. Aquí viene el canal implícito, que creo que es fundamental para estudiar la subjetividad. Esta se indaga en lo que está implícito, en lo que no está dicho, en cómo se organiza eso que se dice.

De ahí que no me quiera casar con la narrativa. Además porque existe una psicología narrativa en la que tú eres según la forma en que te narraron, para mí, eso va contrario a la idea del sentido. La narrativa influye en cómo soy yo, pero hay muchas cosas que no son sólo como me narraron, también es cómo me sentí, no sólo frente a lo narrado sino respecto a las consecuencias indirectas muy complejas de los espacios sociales en que me desarrollo.

ADG: Que son los sentidos de la subjetividad.

FGR: Exactamente, porque para mí la unidad constitutiva por excelencia de la subjetividad es el sentido subjetivo. Es ese espacio de relación inseparable de lo simbólico y lo emocional donde uno generalmente evoca al otro pero sin ser su causa.

ADG: Pero yo no soy conciente de mi sentido subjetivo.

FGR: No eres tú…

ADG: Quien asume el sentido subjetivo es el investigador al asignar significado a la narrativa.

FGR: Es él quien construye esa dimensión. Pero evidentemente tú como entrevistado también actúas produciendo sentido subjetivo. Porque cuando tú formas una representación y la defiendes, eso no está exento de una emocionalidad, y ahí, sin quererlo, estás actuando en el mundo de tus sentidos. Porque cuando actuamos desde nuestra intencionalidad en nuestra construcción, producimos sentido, sólo que no acompañamos ese proceso, al que me lo represento como un tejido complejo, muy complejo.

La subjetividad desde la teoría historico-cultural

ADG: Fernando, ¿qué relación hay entre ontología, fenomenología y subjetividad? Porque me parece que la narrativa es expresión de mi fenómeno tal cual, de alguna forma es mi ontos.

FGR: Cierto. De hecho la psicología discursiva reconoce que la ontología está en el discurso -no Gergen sino, por ejemplo, Harre entre otro autores- creo que la subjetividad es una ontología que especifica lo psíquico humano y por lo tanto es irreductible apenas a lo psíquico, porque incluye una emocionalidad que transita simultáneamente el espacio simbólico y el cuerpo en una relación recursiva.

Entonces, la subjetividad funda una ontología para comprender la psique en las condiciones de la cultura y una mente que se construye en el espacio simbólico pero que no se diluye en lo simbólico. Ese es el problema que siento en algunos de los autores posestructuralistas, sobre todo en Lyotard, en quien hay una dilución tremenda de todo fenómeno ontológico; para él, sólo existe un primado de lo discursivo. De ahí, que cuando hablo de historia no me refiero a la historia teleológica en el senti-do de la historia de Marx, sino de la historia como la presencia permanente de un pasado que se desdobla y toma forma en un presente y en un futuro. Es más de la manera como la ve Vattimo, a mí me gusta mucho la colocación de él.

ADG: En términos de la tradición marxista se habla mucho de la conciencia, tanto individual como colectiva, ¿se podría decir que la conciencia es la forma moderna de denominar la subjetividad?

FGR: Esa es muy buena propuesta, Vygotsky3 hablaba de la conciencia como sistema complejo. La conciencia no era lo conciente. Pero en eso jugaba un papel la presión política que quería ver al hombre esencialmente conciente, dueño de su destino. En la forma que tomó el marxismo en el poder político soviético se eliminó todo lo que pudiera ser generativo fuera de intencionalidad, se veía el hombre como el dueño del destino y el hombre del proyecto, de la voluntad, pero dentro de un proyecto que estaba definido de forma absoluta por la dirección política. No se le daba ningún tipo de valor a una expresión subjetiva que estuviera fuera del control del sujeto individual, visto como un momento de un proyecto colectivo. Por eso la categoría conciencia tomó tanta fuerza en el referente marxista.

ADG: Determinada, siempre determinada por algo.

FGR: Sí, siempre determinada, no generadora. Conciencia como expresión de datos susceptibles de control.

En la fenomenología -porque también hiciste esa pregunta- la conciencia se ve como un ente. Diría que Husserl ve la conciencia de una forma parecida a como Descartes veía el pensamiento, como una conciencia pura que tiene la capacidad de captar la esencialidad que se devela en el objeto cuando somos capaces de hacer la reducción fenomenológica.

ADG: Pero en ese sentido, uno podría plantear que hay una vieja tradición de estudio del sujeto y una reciente o nueva tradición de estudio de la subjetividad.

FGR: Sí, pero esa nueva tradición del estudio de la subjetividad coloca al sujeto en una versión totalmente diferente.

ADG: Correcto, que nos coloca en una dimensión nueva, como por ejemplo la perspectiva de la complejidad.

FGR: Estamos de acuerdo.

ADG: Aquí no se niega el sujeto, no se habla de la muerte del sujeto. Si no que se plantea cómo a este sujeto hay que reinterpretarlo, darle una cualidad distinta, particular, que sería la subjetividad.

FGR: ¡Exactamente! y reconocer las trayectorias singulares, complejas y en permanente desdoblamiento que cada sujeto tiene. Con lo cual el sujeto en su acción genera un espacio de tensión sobre la propia subjetividad. De tal forma que ni el sujeto, ni la subjetividad son un espacio de determinación sino un espacio de recursividad y ahí está totalmente ubicado en una perspectiva de la complejidad.

ADG: ¿Esas nuevas interpretaciones que uno podría darle a esos sentidos es lo que usted denomina como zona de sentido?

FGR: ¡No! yo denomino zona de sentido el hecho [de] que la teoría o la construcción del conocimiento genera visibilidad sobre un recorte arbitrario de lo estudiado, lo que no quiere decir que esa inteligibilidad pueda tomarse como definición última del conocimiento, Por ejemplo, para mí el concepto inconsciente, que Freud reabrió a través del sentido de conciente, mudó la concepción de hombre, mente y dominio racional, pero la forma en que Freud construyó el concepto quedó pequeña y fue superada históricamente por la propia complejidad de la realidad que el concepto ayudó a visualizar. Por lo tanto, el concepto no agota la realidad, el concepto es una zona de inteligibilidad sobre un espacio de lo real. Para mí, esa es la zona de sentido. Entonces, la visibilidad, la inteligibilidad que el conocimiento genera es un espacio, y por lo tanto relativizo la relación del conocimiento con el mundo. El conocimiento genera muchas más zonas de sentido que representaciones finales -en últimas nunca tiene representaciones finales- lo cual no quiere decir que no tenga valor heurístico, porque de alguna manera la realidad está presente en la construcción parcial que hoy estamos haciendo de él y que nos permite diferentes prácticas y acciones que la transforman.

ADG: Entonces uno podría decir que una teoría tiene distintas zonas de sentidos o de significación, por lo que cuando hay ruptura paradigmática hay emergencia de una nueva zona de sentido.

FGR: Me parece muy bien ese planteamiento.

ADG: Uno podría ubicar su pensamiento sobre la subjetividad en una zona de sentido de lo histórico cultural, esa es su zona de sentido.

FGR: Totalmente. Esa es mi zona de sentido, sobre la cual hay que seguir trabajando, desdoblarla, ver los espacios teóricos y de práctica para su concreción.

Una opción metodológica para la investigación de la subjetividad

ADG: Veamos ahora la parte metodológica sobre cómo indagar la subjetividad. Quiero colocar un pretexto: mi proyecto personal de investigación doctoral (Díaz, 2005a). En él pretendo indagar cuál es la subjetividad política de los jóvenes. Esto lo apoyo desde un supuesto: los jóvenes de hoy tienen una subjetividad política distinta a la que emergió y caracterizó a los de las últimas tres décadas; lo político para ellos no es partidista, no es militancia, tienen otras orientaciones políticas.

FGR: Eso es interesantísimo…

ADG: Sin embargo, ¿cómo llegar a captar esa subjetividad política cuando no se presenta de manera evidente, por ejemplo, por vía del voto? Una aproximación que asumo es que bajo la posibilidad de considerar que nos construimos colectivamente, en interacción, y por vía del lenguaje, puedo develar la subjetividad a través de la narrativa, entendiéndola como un discurso que no se pretende verdad, pero que posee su propia lógica de veracidad. Dada esta característica de la narrativa quiero asumir la autobiografía (Díaz, 2005b) como una estrategia metodológica para la “captura” de la subjetividad política de los jóvenes.

FGR: Me parece bien.

ADG: La autobiografía sería la manera mediante la cual capto su narración escrita.

FGR: La manera mediante la cual tú facilitas la expresión de trechos auténticos de la experiencia y la producción de ese mundo en una forma de expresión. Ahora, el asunto es ¿cómo tomas esta forma de expresión? no es por lo que literalmente está queriendo decir, sino por lo que la narrativa contiene, ahí está la diferencia. Yo uso una figura en la investigación que llamo indicadores, y tiene que ver conque sobre la base de elementos que están ahí construyo hipótesis que no están, éstas no tienen un valor de afirmación actual sino que abren un camino que se va a alimentar o se va a eliminar en el curso de la investigación a través de mi trabajo sobre las fuentes de información diferentes sobre las que apoyo el proceso de construcción del conocimiento.

ADG: Ahí veo la dificultad para captar ese elemento empírico, cuando yo leo a otros que hacen análisis de autobiografía siento que lo que recogen son fragmentos de la narración y sobre esos dicen cosas.

FGR: En eso es en lo que estaría en desacuerdo porque el fragmento nunca contiene lo que tú puedes decir, sino que el fragmento es un espacio simple, hipotético, no afirmativo por lo que se tiene que integrar con otros elementos que pueden estar en esa o en otras narraciones, por eso la necesidad de una pluralidad de instrumentos en el proceso de producción de información. Porque ahora, tú, vas a trabajar con ese grupo de jóvenes que tienes y, por ejemplo, vas a tener una conversación individual a profundidad que te puede llevar más de dos horas. Esto te va a dar un tejido de información sobre el cual tú actúas, levantas hipótesis, pero mañana a ese joven lo vas a ver en una dinámica grupal y ahí tu hipótesis se desdobla, se fortalece o se abre una alternativa que te niega lo construido.

Desde la investigación cualitativa, lo importante es la amplitud, el fruto que se abre, que nos trae tejidos complejos de la expresión de ese sujeto, pero ese sujeto nos habla desde el mundo de su experiencia, no nos habla desde el instrumento que le presentamos, el instrumento es un pretexto para él expresarse; por eso el instrumento tiene que tomar carácter dialógico, si no tenemos un espacio para compartir con los sujetos con los cuales estamos investigando, el instrumento no tiene efecto. Porque éste no es un elemento para buscar las respuestas frente al artefacto, es una vía para que el otro se exprese en tanto no hay sentido si no hay una expresión auténtica de la persona que se enganche en algo y de verdad nos coloque su mundo ahí. Por eso las situaciones que calientan, que tensan, que vinculan a los sujetos a un espacio de relación, son fundamentales para la producción de sentido. De ahí la importancia de la dialogicidad y la comunicación de la propuesta metodológica.

ADG: Yo sugiero trabajar la autobiografía y la entre-vista individual a profundidad. Dicho en sus términos, es pertinente colocar, primero, el dispositivo de la autobiografía y después sostener la entrevista a profundidad.

FGR: Creo que sí.

ADG: En lo metodológico puedo seguir los siguientes tres pasos: hago la lectura de la autobiografía, encuentro los vacíos, aquello que se sugiere pero que no está explícito, y sobre eso le pregunto.

FGR: Preguntas o lanzas cosas para que la persona hable, para que vuelva a desfogarse sobre su propia experiencia. Pero complementario a la autobiografía yo organizaría algún tipo de actividad grupal mediante un tema que permitiera que ellos se implicaran en una discusión que los fuera calentando, provocando a explicitar su pensamiento, evocando memorias que activen sentidos subjetivos.

ADG: ¿Qué genera esta última estrategia que no dé la entrevista a profundidad?

FGR: Es que en las cosas de interlocución entre pares siempre se levantan cosas que en la relación con el investigador no necesariamente se provoca de igual forma, porque es una situación social espontánea que se genera.

ADG: Sería una posibilidad de grupos focales.

FGR: Tipo grupos focales, exactamente.

ADG: Ese grupo focal ¿debe ser necesariamente sobre la autobiografía o sobre un tema que los convoque a todos?

FGR: Puede ser sobre un tema sensible que los implique y a través de él traer las cuestiones que nos interesan. Porque la política va a aparecer posiblemente no en forma explícita, sino asociada a sus posicionamientos en otros planos.

ADG: Quiero colocar un ejemplo: tengo la autobiografía de un grupo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira que es una universidad pública. En este momento, en Colombia, hay un paro nacional de universidades públicas,4 por lo que cuando lo levanten hago el grupo focal y les pido a sus integrantes que reflexionemos alrededor del paro.

FGR: Eso es interesantísimo. Yo les diría: En la universidad siempre estamos discutiendo contenidos, colocándolos en el pizarrón, pero hoy vamos a reflexionar sobre el paro nacional de universidades públicas, qué significa ese paro, que representa.

ADG: ¿Qué hizo usted como estudiante de una universidad pública?

FGR: Cómo se implicaron, desde dónde lo vieron, qué sintió, estas ideas generadoras inician una dinámica espontánea que puede ser interesante. Además, porque en el ámbito de la investigación viene como anillo al dedo para el tema de lo político. Esta información empírica en cuanto expresión de la subjetividad, en la medida en que se explicita nos sorprende y nos permite abrir nuevas aristas del problema que antes no habíamos pensado.

ADG: Sigo con la duda sobre cómo construyo esos significados que no son explícitos.

FGR: Primero, voy analizando…

ADG: Voy a ampliar la información sobre la autobiografía que realicé con los jóvenes estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira a la que hice referencia hace unos momentos. Uno de los jóvenes dice lo siguiente en su autobiografía “yo soy de Puerto Rico, Caquetá, fui desplazado por la violencia. Llegó al pueblo un día cualquiera la guerrilla, mató a mi padre, me desplazó con mi mamá. Mi padre era fiscal y mi mamá tuvo que irse para Bogotá conmigo, en Bogotá tuvimos muchas dificultades y resultamos aquí, en Pereira”. Desde allí ¿cómo se construirían los significados?

FGR: Tendría que ver el todo. Porque a veces el hecho narrado es pequeño y se hace difícil su significación. Ahí veo que él, está en un momento descriptivo. Claro, porque esto tiene profundas implicaciones emocionales para él. En lo narrado, él me está dando un eje para que yo profundice. Porque, ahí, hay sentido contenido, pero yo no puedo todavía valorar la narración y menos en términos de lo político. Lo que leo no me permite reconocer qué provocó eso, ¿un desprecio por los políticos? ¿un distanciamiento? ¿una falta de fe? ¿una falta de esperanza? ¿Un reposicionamiento frente a lo político? La respuesta no la tengo ahí. Sin embargo, su autobiografía me da unos acontecimientos reales que pueden tener un millón de desdoblamientos en términos de lo personal.

En la entrevista a profundidad tú le dices: bueno, acabo de leer un aspecto que colocas, un aspecto tremendamente fuerte, tú me lo presentas como experiencia vivida, tú me lo describes. Ahora cuéntame lo que eso implicó en tu visión de hombre, en tu visión de mundo, en tu visión de sociedad, yo creo que eso no se describe, ¿podemos conversar un poco sobre eso? y abrir desde allí la expansión de la subjetividad.

ADG: Lo que permite que surja una unidad de sentido.

FGR: Muy bien.

ADG: La pregunta que hago me genera otra unidad de sentido.

FGR: Correcto.

ADG: Cada vez más cercano a la subjetividad.

FGR: Más cercano, porque ahí describe una experiencia, pero no hay elementos valorativos, ni tejido construido, tampoco una construcción. Lo que debemos hacer es pasar de la descripción a la construcción donde se expresan la emocionalidad, la omisión, el énfasis de una cosa sobre la otra, ahí es donde están los avisos que me permiten construir ese sentido.

Yo uso mucho la técnica de completar frases pueden ser varias de ellas, por ejemplo: me gusta, el futuro; tengo miedo, la vida; así voy tocando puntos que las personas completan. Voy a darte un ejemplo de sentido y de identificador: hay una mujer que describe esto, no habla con el esposo nunca, pero en la frase dice “el matrimonio es sagrado”, los hijos aparecen en experiencias, en intereses, en futuro; entonces se ve una diferencia grande entre el tratamiento de sus hijos y de su marido. Cuando dice “amo a mis hijos, ahora soy feliz con mi marido y mis hijos”, eso tiene más representatividad de foto postal socialmente aceptada que de cosa sentida. Yo simple-mente abro mi hipótesis, hay conflictos con la figura del marido. No sé de qué tipo, no se de qué clase. Luego, elaboro unos instrumentos que me facilitan profundizar la información. Paso a conversar con ella y el marido, miro cómo son los patrones de comunicación entre ellos, cómo fluye la comunicación, cómo juegan los terceros, cuáles son los temas de contradicción, y levanto sobre los patrones de comunicación elementos que me refuerzan y me direccionan la hipótesis que abrí.

Esa es la armazón, pero ella emerge en el momento en que el sujeto construye, no cuando el sujeto describe. Por eso, la metodología tiende a provocar al sujeto para que él construya y en eso que construye está emocionalmente comprometido.

ADG: Usted plantea en su libro Sujeto y subjetividad: Una aproximación histórico-cultural que la subjetividad no se puede captar desde discursos o narrativas.

FGR: Sí.

ADG: Pero acá, le están dando una narrativa.

FGR: Sí, pero estamos buscando elementos para construir que no están sólo en la narrativa, porque cuando estamos hablando de lo que significó aquella experiencia para él hay una emocionalidad desdoblada que puede no haber tomado este significado nunca, sin embargo, está presente.

ADG: Pero ahora lo narra.

FGR: Pero lo narra desde una dimensión del sentido, porque lo que vas a captar de lo narrado no es la intencionalidad dicha en la palabra sino cómo está cargada la palabra que se da, no apenas por lo que está explícito en ella, sino por cómo se organiza el campo de la expresión del sujeto, lo que ya es una construcción del investigador que es distinto a la narrativa.

ADG: Me interesa trabajar más el elemento de la narrativa porque me parece que está a tono con la contemporaneidad, con la posmodernidad, donde se va pasando del metarrelato al relato vivido, del discurso del partido al discurso del ciudadano común y corriente, pasar de la ley a la autodeterminación.

FGR: Claro, pero el discurso lo tienes que ver como un nivel del fenómeno, donde éste no se agota en aquel, en cuanto el discurso toma la forma simbólica que te delimita un espacio en el cual no existe un conjunto de sujetos dentro de la sociedad. Pero ese discurso se alimenta de los individuos que participan de él de formas muy distintas a las experiencias individuales. Ello no se reduce a esa dimensión discursiva. Cuando participo -en la forma en que lo haga- del discurso de género no estoy sólo en una dimensión discursiva que me implica a través de mis relaciones con el otro, estoy trayendo elementos de sentido que están en la figura de mi familia, están en mi padre, y todo eso se actualizó en muy buena forma. Por eso mi crítica a no reducir a artefactos discursivos.

ADG: Quizá por eso el mismo título de su libro Aproximación histórico cultural.

FGR: ¡Claro!

ADG: Porque uno deduce del título que usted está haciendo el giro en la relación sujeto-subjetividad, de hecho lo coloca ahí, no lo está excluyendo.

FGR: ¡Correcto!

ADG: Pero indica que esa reflexión sobre la subjetividad la hace por vía histórico-cultural.

FGR: Así es.

ADG: Esto implica la posibilidad de la construcción de la subjetividad, el rechazo de los determinismos, de las leyes, y la valoración de lo cultural en cuyo ámbito me construyo como sujeto con subjetividad. Pero también en lo cultural el investigador genera sentidos sobre la subjetividad que se ha investigado.

FGR: Genera sentidos que son las figuras teóricas que él usa para ver esa subjetividad. Porque la verdad, yo no construyo mi subjetividad. Mi subjetividad se constituye en un campo de mi acción. Por eso hablo de la construcción de la subjetividad desde nuestras historias de vida, en la que emergen muchos protagonistas dentro de un conjunto de campos. De ahí viene la perspectiva de la complejidad, de la multiplicidad de facto-res que están presentes en su constitución. Pero la psicología moderna nos acostumbró a la causa y el efecto, a la relación directa. En la psicología compleja se presentan redes que se desdoblan a través de un número de detalles que pueden no tener nada que ver con la intencionalidad de ninguno de los protagonistas pero son figuras de sentido muy fuertes en la construcción de la subjetividad.

ADG: Allí reconozco un giro y una originalidad suya: pasar de una concepción marxista dialéctica a un horizonte histórico cultural complejo.

FGR: Exactamente.

ADG: En qué autores se basa actualmente. Porque usted le hace la crítica a pensadores de la complejidad como Castoriadis.

FGR: Sí, le hago críticas en determinadas cosas. Pero igual lo valoro mucho. Por ejemplo: Castoriadis habla de sentido, pero nunca me permite comprender qué entiende por sentido. Ahora, su libro La institución imaginaria de la sociedad fue un elemento central para construir el concepto de subjetividad social (Castoriadis, 2003). Este autor es el primero que dice: la sociedad no funciona por ninguno de los artefactos objetivos sino por una institución imaginaria que se expresa en relaciones subjetivas. Esto se apoya en el concepto que él formuló de sociedad autónoma y que defiendo. Cuando Castoriadis dice autónoma, no es en el sentido de independencia sino en cuanto permanente pensarse a sí mismo para buscar alternativas de cualificación personal y social. Igual, él es muy certero en su crítica al racionalismo marxista. A mí me encanta, me simpatiza mucho el pensamiento de Castoriadis (2004).

ADG: La dialéctica y la concepción marxista fueron tendencias que ayudaron epistemológicamente al desarrollo del pensamiento avanzado de las humanidades a finales del siglo XX. ¿Parece que al momento entran a ser superadas por la teoría de la complejidad?

FGR: Puede ser benevolencia mía porque tengo una formación marxista fuerte, pero creo que la teoría de la complejidad es una continuidad de la dialéctica; pero no una dialéctica que se cierre en nuevas síntesis sino una dialéctica que se abre a un finito de opciones dentro del contexto y que se teje en una infinidad de alternativas simultáneas que las dialécticas marxista o de corte hegeliano no consiguen ver. Es una expresión necesaria de la evolución del pensamiento, donde nada es estático ni definitivo.

ADG: Por eso sería dialógica.

FGR: Exactamente.

ADG: ¿Otra cosa que usted quiera complementar para el cierre?

FGR: Resaltar que ésta fue una buena conversación que me ha hecho pensar muchas cosas nuevamente. Creo que vamos a tener una buena relación de reflexión y de pensamiento.

Notas al pié de página

1. Fernando mueve sus dedos –haciéndolos sonar– frente a los ojos del entrevistador.

2. Se hace referencia al Doctorado en Ciencias Sociales, niñez y juventud que ofrece la Universidad de Manizales y el CINDE en la ciudad de Manizales, Colombia.

3. Se puede ampliar la perspectiva de Vygotsky en relación con la subjetividad en Molon (2003).

4. Paro realizado entre el 13 y el 29 de abril del 2005 contra la privatización de la universidad pública.

Referencias

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