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Revista Interamericana de Bibliotecología

Print version ISSN 0120-0976

Rev. Interam. Bibliot vol.32 no.2 Medellín July/Dec. 2009

 

REVISIONES Y REFLEXIONES

 

Una revisión bibliográfica de los estudios comparativos. Su evolución y aplicación a la ciencia de las bibliotecas*

 

A bibliographical review of comparative studies: its evolution and application to the science of libraries.

 

 

Juan José Fuentes – Romero**; Vanesa Rodríguez Fernández***

 

** Profesor Titular de la Universidad de A Coruña, Facultad de Humanidades, área de Biblioteconomía y Documentación. España. xxf@cdf.udc.es

*** Profesora Doctora de la Universidad de A Coruña, Facultad de Humanidades, área de Biblioteconomía y Documentación. España. vanessardezferdez@hotmail.com

 

 


Resumen

A partir de una presentación de la historia del método comparativo en diversas disciplinas científicas (ciencias naturales, sociología, pedagogía, literatura, etc.), se analiza la importancia de su uso en las ciencias bibliotecológicas. Se ha optado por un estudio diacrónico, de modo que partiendo de los primeros trabajos sobre la cuestión (Krzys y Litton), se han analizado las definiciones e ideas esenciales de estudiosos tales como Foskett, Shores y, sobre todo las obras fundamentales de Simsova y Periam Danton. El artículo constituye una amplia revisión bibliográfica del método comparativo, considerado como de muy fructífera aplicación en las ciencias de las bibliotecas.

Palabras clave: estudios comparados, investigación comparada, ciencias de la información, bibliotecología

Cómo citar este artículo: FUENTES–ROMERO, Juan José y RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Vanesa. Una revisión bibliográfica de los estudios comparativos: su evolución y aplicación a la ciencia de las bibliotecas. Revista Interamericana de Bibliotecología. Jul. Dic. 2009, vol. 32, no. 2; p. 411–433.


Abstract

From a presentation of the history of the comparative method in diverse scientific disciplines (natural sciences, sociology, pedagogy, literature, etc.), this article analyzes the importance of the use of the above mentioned method in the library sciences.

It has been chosen a diachronic study of the question, so that departing from the first works on this matter (Krzys and Litton), there have been analyzed the definitions and essential ideas of such experts as Foskett, Shores and, especially the fundamental works of Simsova and Periam Danton.

The article appears as a wide bibliographical review of the comparative method, considered like of very fruitful application in the sciences of the libraries.

Key words: comparative studies, comparative research, information science, librarianship

How to cite this article: FUENTES – ROMERO, Juan José and RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Vanesa. A bibliographical review of comparative studies: its evolution and application to the science of libraries. Revista Interamericana de Bibliotecología. Jul.–Dec. 2009, vol. 32, no. 2; p. 411–433.


 

 

Introducción

La comparación aparece como un proceso típico y esencialmente humano, es una acción constante en nuestro mundo y se utiliza casi para cualquier actividad. Se compara a los países entre sí: su economía, infraestructura, comunicaciones, para seguir avanzando. Resultan más que evidentes las diferencias de un país respecto a los demás pero, ¿qué provoca que unas naciones evolucionen más rápido que otras?, ¿qué factores han influido a lo largo de su existencia de modo que han desviado los caminos de las diferentes sociedades?

Para responder a estas preguntas es necesario comparar, puesto que teniendo conocimiento de situaciones anteriores y de otras sociedades, podemos llegar a esbozar una guía para solucionar un problema concreto. Para poder dibujar los escenarios futuros en los que se insertan los centros, en este caso las bibliotecas, es necesario conocer previamente su contexto histórico, económico, político, cultural y social, y emplear la información siguiendo una metodología concreta cuyos antecedentes inmediatos (los del método científico), se remontan a filósofos como Aristóteles.

En el acontecer histórico se han producido avances, muy especialmente en lo que se refiere al mundo del conocimiento, que han ido transformando la manera de pensar de los profesionales, de modo que la perspectiva que guía su conocimiento ha variado a su vez la concepción de los métodos estrictamente científicos. Tradicionalmente eran considerados así aquellos métodos que tenían como principal característica la reproducibilidad, ligados esencialmente a las ciencias naturales, y en concreto a la física. Con la llegada de corrientes filosóficas como el positivismo (y a través de su principal representante, Comte), surge una nueva polémica científica: en las ciencias sociales la característica de la reproducibilidad no puede darse como en las ciencias naturales, y por lo tanto se cuestiona que el método utilizado en las primeras sea científico.

En función de lo expuesto podemos señalar cómo la biblioteconomía comparada ha tenido un camino difícil. Si al principio ya eran cuestionados los estudios comparados en ciencias como la educación o la sociología, mucho más lo han sido en ciencias más recientes como la biblioteconomía1.

Existe, además, otra polémica relacionada con la autenticidad del método comparativo. Algunos autores afirman que la comparación es inherente a cualquier procedimiento científico, es decir, que el método científico es inevitablemente comparativo, puesto que para verificar una hipótesis es necesario comparar los resultados obtenidos después de manipular determinadas variables y observar los resultados. Pero esto no supone que siempre que se compare se haga siguiendo unos procedimientos científicos. Para que esto ocurra se tienen que dar los siguientes pasos, presentados de una manera breve y general: determinar los objetos a comparar; en qué aspectos son comparables y, además, seguir unas estrategias de análisis para llegar a unas conclusiones.

Por lo tanto, no se entiende aquí ningún tipo de comparación inconsciente, es decir, que no sea premeditada en función de unos objetivos más o menos hipotéticos y previamente establecidos. En este sentido hay que admitir la comparación tal y como indica Sartori:

''La comparabilidad postula un universal lógico común a todas las unidades de un universo de comparación dado. Expresado en modo más estricto, ''implícitamente comparado'' implica el uso de parámetros (perspectiva y proporciones) recabados de casos comparables, y el empleo de categorías de análisis no idiográficas, es decir, derivadas de alguna teoría general o de algún esquema conceptual (framework) generalizante''.2

Esto quiere decir que debe existir una estructura comparativa, resultado de un análisis y una clasificación previos a la descripción y yuxtaposición de la información. Es necesario conocer previamente lo que se va a comparar y la situación en la que se encuentra el objeto de estudio.

De hecho, siguiendo el discurso de Sartori entraríamos en la lectura de clásicos como Durkheim o Lasswell en lo referente a que el enfoque científico es inevitablemente comparativo, llegando a esta conclusión:

''La tesis era (y es) que quien no compara no hace ciencia; tesis que puede interpretarseasí: en la medida en que hacemos ciencia comparamos, aún de modo inconsciente. La posición es astuta; no obstante, resulta un embrollo. Una cosa es admitir la comparación ''implícita'' (que es tal porque es consciente) y otra cosa es avalar una comparación ''inconsciente'' y por ello mismo presente y operante por definición. No. El comparativista inconsciente, o subconsciente, no compara nada y no subroga nada. En efecto, con base en la afirmación de que todos somos ''inevitablemente comparativistas'', ha florecido una lujuriosa selva oscura de hipótesis y de generalizaciones que no son más que patentes necedades que no resistirían un momento si fueran expuestas al control comparativo''.3

A pesar de los debates, es evidente que resulta posible aplicar el método científico, y en concreto el comparativo, a la investigación en las ciencias sociales. Además, y desde un planteamiento puramente pragmático respecto a las bibliotecas, los beneficios de esta aplicación repercuten en una mejor planificación y evaluación de los centros, en un conocimiento profundo de los mismos y de la sociedad en la que se ubican. Aportan una visión global de la situación de las bibliotecas, de la profesión, o del tratamiento de determinados problemas bibliotecarios en otras culturas y países.

 

1. El método comparativo en las ciencias naturales

Francesc Raventós es uno de los pocos autores españoles que se remontan a la analogía como primer antecedente del método comparativo, un concepto que ya estaba presente en Platón: ''Platón aplica la analogía a determinadas realidades con el claro propósito de establecer comparaciones. Así por ejemplo, compara el bien con el sol, indicando que el bien desarrolla en el mundo inteligible el mismo papel que desempeña el sol en el mundo sensible''.4

Por lo tanto la analogía se da cuando existe correlación entre las partes de un sistema y las distintas partes que conforman otro u otros sistemas. Esto no significa que los dos sistemas sean exactamente iguales, lo que se correspondería, según la distinción escolástica, con el término unívoco, ni tampoco que sean totalmente diferentes (término equívoco).

Otra distinción importante, sobre todo en el campo de las ciencias naturales y concretamente en el de la anatomía y la biología, es la que se hace entre órganos homólogos y análogos. Los órganos homólogos tienen un mismo origen evolutivo pero diferentes funciones, mientras que los análogos tienen una misma función pero difieren en su origen evolutivo.

El criterio de validez de la analogía, como explica Raventós, no viene dado por el número de caracteres coincidentes, sino por su calidad.5 En consecuencia, para comparar es necesario que exista una relación de analogía entre las diferentes realidades. Esta relación es la base de la comparación, que permite establecer correspondencias entre esas realidades, pudiendo así establecer grupos y clasificarlas.

Estas breves reflexiones son necesarias antes de conocer los antecedentes del método comparativo, puesto que dichos antecedentes no hacen referencia a una armazón común comparativa, no tienen verdadero carácter comparativo, sino que en su mayoría son descriptivos y, por lo tanto, no considerados como aplicaciones de este método. ésta es la principal razón de la discrepancia entre diferentes profesionales en cuanto a su nacimiento.

Simsova sitúa el origen del método comparativo en la Anatomía de 16756, pero hay autores, como José María López Piñeiro, que discrepan y matizan más el nacimiento del método:

''Durante el siglo XVI empezaron a publicarse obras que incluyen estudios sobre la morfología de algunas especies animales basados en la experiencia disectiva (...) La importancia de estas obras reside en las descripciones que contienen, ya que carecen de auténtica mentalidad comparada. El título de 'fundador de la anatomía comparada', que algunos autores han concedido a Pierre Belon, no está realmente justificado y apenas tiene otro fundamento que unas ilustraciones de su tratado de 1555 en las que yuxtapone un esqueleto humano y otro de un ave''.7

Este autor afirma que la obra de Volcher Coiter (Diversorum animalium ansceletorum explicationes, 1575), fue pionera en este ámbito. Se trata de un holandés que disecó en Bolonia numerosos anfibios, reptiles, aves y mamíferos, comparando sus esqueletos con el humano y confeccionando una tabla de las diferencias anatómicas. No obstante, el citado López Piñero sostiene que realmente el primero que propuso explícitamente un programa de anatomía comparada fue Marco Aurelio Severino, en su obra Zootomia Democritaea, 1645. 8

Durante la segunda mitad del siglo XVII confluyeron varios factores que propiciaron un decisivo impulso a las ciencias, y también a la anatomía comparada. La constitución de diferentes sociedades, como la Royal Society de Londres, o el Jardín du Roi de París, junto con ''el florecimiento de la indagación microscópica'', ayudan a la aparición del término 'anatomía comparada' en 1681. Un microscopista lo utiliza por vez primera en un estudio dedicado al estómago y los intestinos.

Pero se considera como el auténtico primer tratado de la disciplina, al elaborado por Georges Cuvier, Leçons d'anatomie comparée, entre 1800–1805. Parte de la relevancia de su obra reside en la exposición del principio de la correlación de las partes orgánicas.9

El propio Cuvier lo explica de manera general al principio de su obra haciendo una comparación entre la alimentación de las plantas y los demás seres orgánicos que sí poseen movimiento propio.10 Para Cuvier la anatomía comparada no sólo significa la superación del nivel puramente descriptivo, sino que es la disciplina fundamental de las ciencias naturales. A través de la analogía de la función de las distintas partes pueden establecerse clasificaciones y llegar a la formulación de teorías generales acerca de la organización animal.

Después de esta breve panorámica se puede afirmar que los orígenes de la aplicación del método comparativo se encuentran en la anatomía del siglo XVI, aunque realmente hasta el XIX no empieza a consolidarse en todas las ciencias, incluidas las sociales, donde el método científico avanzó cargando una pesada losa: la verificación de la hipótesis.

 

2. El método comparativo en las ciencias sociales

Para estudiar la realidad social en su origen, las ciencias sociales intentaron imitar los métodos considerados en ese momento como científicos, entre ellos el experimental, pero debían resolver primero el problema de la verificación de la hipótesis.

En las ciencias sociales no es tan fácil la verificación de una hipótesis mediante procesos de experimentación, ya que no podemos manipular los objetos a estudiar como en las ciencias naturales.

Al estudiar realidades sociales se incluyen también las personas, y con ellas la dificultad de experimentar. La aplicación de métodos como el experimental en las ciencias naturales, se hace difícil en el campo de las ciencias sociales. Como señala Foskett: ''Podemos sospechar, por ejemplo, que un hogar desolado es una causa significativa de delincuencia juvenil; pero no vamos a irrumpir deliberadamente en los hogares con el fin de comprobar la hipótesis observando si los niños se convierten en delincuentes''.11

Pero esto no quiere decir que cada disciplina no tenga su propio método y, de hecho, las ciencias sociales tienen una lógica común para la comparación:

''No existe una lógica de la comparación exclusiva de la ciencia política y una diferente en la sociología, en la economía o en otras ciencias sociales. No existen tampoco opciones y decisiones de un estudioso perteneciente a un sector de las ciencias sociales que no deban ser asumidas o no sean relevantes también para otros científicos sociales''.12

La importancia de la influencia de los factores sociales en el objeto a estudiar parte de la sociología, y desde ahí esta idea se fue aplicando a las diferentes disciplinas sociales o humanas.

En concreto la educación es una de las disciplinas que tiene diversas semejanzas con la biblioteconomía en cuanto al objeto de estudio y, por lo tanto, podemos guiarnos de forma general por los conceptos y metodologías. De esta última por ejemplo, ambas poseen la característica de la interdisciplinariedad: el conocimiento de técnicas y herramientas pertenecientes a otras ciencias como la estadística, la economía, la sociología, etc., y cuya utilización depende de la naturaleza del objeto de estudio. Estos aspectos son importantes porque influyen en el resultado de la investigación de diferentes maneras: si el objeto de estudio es un sistema bibliotecario público habrá que tener en cuenta cuestiones como la financiación y, por lo tanto, obtener datos sobre los presupuestos de ese gobierno, y sobre todo del tanto por ciento destinado a estas instituciones. Los sistemas educativos, la existencia de bibliotecas escolares, el nivel de industrialización de la zona o área cultural objeto de estudio, son factores claves, tanto para llegar a una comparación exitosa como para conocer los puntos fuertes y débiles de los centros, e incluso para desarrollar una serie de reglas o patrones de conducta que ayuden a solucionar problemas.

Bereday, partiendo del positivismo de las ciencias sociales, introduce nuevas perspectivas en el estudio de los sistemas educativos. Su planteamiento puede ser considerado como una de las guías más completas de pedagogía comparada. Establece cuatro etapas principales que se podrían resumir del siguiente modo:

La primera etapa es la descripción de los puntos a comparar entre los centros, programas, etc. Para ello es necesario preparar la documentación antes de acudir a las escuelas, organizar el tiempo que se le dedicará a cada una, y establecer el método de organización de datos a seguir. Esta recopilación debe ser cuidadosa ya que el material base de la investigación no podrá ser escogido al azar. El investigador deberá, por lo tanto, a través de diversos métodos, familiarizarse con el sistema educativo de esa área cultural en concreto.

La etapa de interpretación consiste en el análisis efectuado con la metodología de las ciencias sociales. Esto quiere decir que existen diferentes ciencias sociales cuya aplicación es necesaria en la pedagogía para llegar a obtener unos resultados claros y reales sobre las diferentes relaciones entre los factores:

''Todas las ramas de las humanidades y las ciencias sociales deben ponerse a contribución para ampliar el horizonte de la pedagogía comparada. Ningún programa escolar puede ser apropiadamente explicado sin tener en cuenta los principios filosóficos de la sociedad a la que ha de aplicarse y ninguna modificación en la educación puede ser evaluada si no se conoce el período histórico en el que tuvo lugar. En el análisis comparativo debe considerarse la influencia de la educación sobre la formación de la opinión pública, el papel económico de la educación en cuanto inversión y los derechos de los padres y del Estado en la determinación de los programas educativos''.13

Los factores de comparación se estudian, por lo tanto, a la luz de los aspectos históricos, políticos, económicos y sociales. Es necesario ver cómo influyen estos factores en el objeto de estudio, por ejemplo, dentro de los aspectos políticos, la promulgación de determinadas leyes y la relación que pueda existir entre ese objeto y una organización política con un fuerte poder ejecutivo. Esto debe realizarse para cada uno de los países cuyos sistemas pedagógicos se estén estudiando.

La tercera etapa es la yuxtaposición: el examen simultáneo de diversos sistemas educativos, para determinar el marco que puede servir para compararlos.

Finalmente se procede a la comparación, primero respecto a las cuestiones seleccionadas, pasando después al examen comparativo del papel de la educación en diversos países:

''Al entrar en esta fase, lo primero que debe hacerse es determinar la armazón común comparativa en la que puede efectuarse el análisis. El informe relativo a cada país ha de adaptarse entonces de modo que encaje en la armazón. En esta fase, los países se ''yuxtaponen'' o se presentan separadamente. Las comparaciones directas se limitan a la introducción y la conclusión. (...) La yuxtaposición termina con la formulación de la hipótesis que indica el propósito que ha guiado la comparación. Esta hipótesis debe demostrarse mediante el análisis en la comparación final. La yuxtaposición es la fase más moderna y menos elaborada del procedimiento comparativo.''14

Por último se procede a la comparación final de la hipótesis formulada y del propósito de comprobarla. Se reúnen los informes elaborados separadamente en una nueva redacción, de tal forma que la referencia a un país debe continuar con la comparación del otro país.

Raventós la define como una fase de evaluación, de resultados, de consecución, etc., a la que se llega a través de los análisis realizados anteriormente, y sobre todo a través de la yuxtaposición. Pero también nos advierte que este planteamiento puede suscitar discrepancias:

''Por otra parte, los cuatro pasos, grados, fases o etapas de la comparación son cuando menos polémicos, no tan sólo en su contenido, sino incluso en su propia denominación. En este sentido, es más que discutible el término descripción para significar la primera de estas etapas del análisis comparativo, por cuanto se trata más bien de una preparación, de una búsqueda de fuentes y documentos, y de una recopilación y organización de los mismos. También debe puntualizarse que la yuxtaposición es asimismo comparación, por cuanto al confrontar lo que hemos denominado conjuntos paralelos, se compara. El propio Bereday señalaba que el enfoque comparativo comienza con la yuxtaposición. Por lo menos, debemos indicar que resulta realmente difícil distinguir el umbral que separa la etapa de la yuxtaposición de la propiamente comparativa.''15

A pesar de las críticas que puede suscitar este esquema, es incuestionable que ha servido de base para la aplicación del método comparativo en la pedagogía y posteriormente en la biblioteconomía.

 

3. Evolución del método comparativo en biblioteconomía

Podríamos afirmar que los antecedentes de la biblioteconomía comparada no son en absoluto recientes. Como se ha comentado anteriormente, desde siempre el hombre ha tenido curiosidad por saber qué acontece en otras sociedades. Así, en la biblioteconomía, desde los primeros tiempos han existido bibliotecarios interesados en las prácticas observadas en otros países. Uno de los primeros trabajos, clasificado como antecedente de la biblioteconomía comparada, es el de Gabriel Naudé titulado Advis pour dresser une bibliothèque (1627).

Autores como Richard Krzys y Gaston Litton analizan los comienzos de la biblioteconomía comparada y dividen el desarrollo del método comparativo en biblioteconomía en diferentes etapas:16

• La aplicación del principio comparativo a la biblioteconomía.

• El intercambio de prácticas y conceptos.

• La aparición de una actitud comparativa en un tratado sobre biblioteconomía.

• La publicación de una monografía que compara aspectos de la biblioteconomía.

• La búsqueda de una identidad.

• La publicación de un manual que recoja la investigación metodológica del estudio internacional y comparativo en biblioteconomía.

Las dos primeras etapas se corresponden con las antiguas civilizaciones, por ejemplo, en un primer momento, Mesopotamia y la comparación textual:

''(...) esto es, la comparación de variantes de un manuscrito para determinar el texto auténtico. Entonces, vemos que esta comparación –el proceso esencia del estudio comparativo en biblioteconomía– fue operativo en las primeras bibliotecas de la Antigüedad''.17

Posteriormente, en civilizaciones como la griega se han observado intercambios culturales de principios y prácticas. El patrón de este intercambio es paralelo a la difusión cultural en esa época, durante la cual las prácticas de las culturas dominantes eran un modelo para el resto. De esta forma hubo intercambios, por ejemplo entre Grecia, Persia y Alejandría. Concluye este período confirmando la existencia de manifestaciones rudimentarias de la disciplina durante la Antigüedad.

Es en la tercera etapa, 'Aparición de una actitud comparativa en un tratado de biblioteconomía', donde sitúan la obra de Naudé. Su trabajo otorga importancia a determinados requisitos para una comparación fructífera: la preocupación por el estatus y la mejora de las bibliotecas, el reconocimiento de la necesidad de viajar para poder apreciar las diferencias, y el diálogo entre profesionales, requisitos que siguen vigentes actualmente.

Durante el cuarto período, que se extiende desde el siglo XIX hasta las primeras décadas del XX (1930), comienza en diferentes países una serie de acontecimientos que dan un impulso a la biblioteconomía.

Las colecciones de importantes instituciones requieren de nuevos planes, y surgen nuevas ideas para la estructuración de redes bibliotecarias en ciudades como París o Londres, donde la Revolución Industrial ha creado demandas bibliotecarias similares, y hace destacar la labor de Edward Edwards, quien aplicó el concepto de actitud comparativa a la biblioteconomía en Free Town Libraries, their Formation, Management and History, in Britain, France, Germany, and America, 1869.

La etapa denominada 'Búsqueda de una identidad' engloba la primera aparición impresa del término 'biblioteconomía comparada'. El término utilizado anteriormente por los profesionales era 'comparative library science', que aparece por primera vez en la obra de Wilhelm Munthe, American Librarianship from a European Angle, en 1939. La preferencia entre los profesionales por el término 'biblioteconomía comparada' ha sido perpetuada con su selección en los encabezamientos por parte de diferentes revistas y servicios de catalogación e indización.

La primera aparición impresa del término 'comparative librarianship' se atribuye a Chase Dane, que describe en un artículo periodístico de 1954 su participación en un encuentro entre bibliotecarios y formadores en la Universidad de Chicago.18

Diez años después de la aparición del término, y como prueba del incremento del interés en este tema, se crea el International Library Information Center (ILIC), en la Universidad de Pittsburgh, encargado de recopilar materiales fuera de los Estados Unidos relacionados con la biblioteconomía. El término vuelve a aparecer impreso en varios artículos de la mano de Foskett, y en 1966 L. Shores publica el artículo titulado 'Why Comparative Librarianship?'19.

En 1967 Jean Hassenforder publica Développement comparé des bibliothèques publiques en France, en Grande–Bretagne et aux Etats–Unis dans la seconde moitié du XIXe siècle (1850–1914).20 Una de las aportaciones importantes de este estudio comparado es el empleo de una metodología, explicada en el apartado titulado 'Méthodes', similar a la empleada en la educación comparada.

En 1968, la British Library Association crea el International and Comparative Librarianship Group, y comienzan a aparecer las primeras revistas sobre el tema: Libraries in International Development e Internacional Library Review.

No es de extrañar, por lo tanto, que en 1970 se publique el primer manual sobre metodología para los estudios internacionales en biblioteconomía, la sexta etapa señalada en la obra de Krzys. Ese manual es A Handbook of Comparative Librarianship, de Sylva Simsova. Para esta autora, hasta el momento sólo se había llegado a esta fase, pero indica otras tres con las que se completaría el desarrollo de la disciplina: la aparición de una obra magna en este campo, el completo desarrollo de estudios internacionales en biblioteconomía, y la disolución de la disciplina en sus áreas principales.

Así pues, considerando los antecedentes de la biblioteconomía comparada hasta la publicación de la obra de Simsova y Mackee, se puede afirmar que A Handbook of Comparative Librarianship es realmente el primer manual sobre metodología comparativa en biblioteconomía, y una importante referencia para comenzar una investigación en este campo.

Simsova se ocupa de la primera parte, que recoge todo el contenido teórico sobre la disciplina, mientras que la segunda parte está elaborada por Mackee y recopila una extensa guía de recursos y fuentes para las investigaciones en este campo. Presenta el método comparativo en relación con la biblioteconomía remontándose a los orígenes del método científico, su evolución en las distintas ciencias sociales, los antecedentes de la biblioteconomía comparada en la enseñanza dentro del ámbito universitario y los principales problemas que se pueden encontrar en este campo.

Recoge diferentes definiciones de autores como Foskett o Chase Dane; cada una de ellas muestra los aspectos principales de esta materia: en primer lugar su utilidad práctica como herramienta para el préstamo cultural, que además permita poner orden en los recursos, el material y la teoría sobre biblioteconomía; y el elemento de internacionalismo.

Con base en este compendio de definiciones, Simsova establece las actividades que abarca el término 'comparative and international librarianship':

1. Recopilación de información, viajes de estudio, trabajos de campo.

2. Actividades bibliográficas: investigaciones literarias, documentación, traducciones.

3. Investigación, publicaciones.

4. Actividades internacionales: cooperación, asesoramiento a países subdesarrollados, entendimiento internacional.

5. Desarrollo de la biblioteconomía comparada como materia, metodología.

A partir de aquí intenta diferenciar entre los términos 'comparativo' e 'internacional', una diferencia que, como se comprobará posteriormente, sigue siendo un tema preocupante para los profesionales que engrosan la bibliografía sobre biblioteconomía comparada.

Simsova establece que, ante todo, la biblioteconomía comparada es una disciplina académica, de modo que, partiendo de la definición de Foskett21, se puede establecer que cualquiera de estas actividades puede describirse con el término 'comparativo', siempre y cuando sea llevada a cabo como disciplina académica y utilice métodos de investigación sistemáticos; de lo contrario se incluirá bajo el término 'internacional'.

Añade que un viaje de estudios sobre bibliotecas, que persiga la promoción del entendimiento internacional, debería encabezarse con 'internacional', mientras que otro que compare la solución de un problema en particular en diferentes países debería calificarse como 'comparativo'.

Recuerda a los profesionales que el método comparativo, en su origen, no contempla el aspecto internacional, ya que éste ha sido introducido por las ciencias sociales, y por lo tanto, sí puede existir biblioteconomía comparada dentro de una misma área geográfica.

El contenido de la obra de Simsova y Mackee ayuda a encauzar el gran volumen de trabajos futuros sobre la materia y sienta las bases teóricas e históricas de la biblioteconomía comparada, labor a la que también contribuyen durante esa década (1970) otros profesionales como Periam Danton o Jackson Miles.

Este último es el editor, ese mismo año, de Comparative and International Librarianship: Essays on Themes and Problems. El propósito de la obra es presentar una combinación de puntos de vista sobre los problemas, el progreso y las perspectivas de la biblioteconomía. Para ello se recogen los desarrollos, tanto recientes como históricos, sobre una base mundial. La utilización del método comparativo puede ofrecernos diferentes alternativas para enfrentarnos a un mundo que está cambiando rápidamente.

La participación, en la obra de diferentes autores (John Harvey, Hans Panofsky, Francis Sharr), se divide según el tipo de bibliotecas en públicas, académicas y nacionales. Los trabajos de cada uno de los autores aparecen precedidos de una primera parte elaborada por Louis Shores: ''Comparative Librarianship: A Theoretical Approach''. En esta primera parte, Shores expone, con algunos ejemplos, una visión general de los estudios comparativos en las cuatro grandes áreas en las que divide la biblioteconomía: adquisición, procesos técnicos, circulación y referencia. Este autor mantiene la firme convicción de que ''nuestra profesión y su disciplina nunca podrán llegar a su destino si antes no comenzamos a comparar de manera más significativa. Esto conlleva que los bibliotecarios no puedan llegar a asumir realmente su papel hasta que la biblioteconomía no se convierta en comparativa''.22

En 1973, Periam Danton publica The Dimensions of Comparative Librarianship, en cuyo primer capítulo también se exponen los antecedentes de la aplicación del método comparativo en otras ciencias sociales, con especial atención a la educación comparada, ya que para este autor ésta es la disciplina más cercana o semejante a la biblioteconomía en cuanto a los problemas que presenta su objeto de estudio.

Para Danton, el término 'biblioteconomía comparada' no es el adecuado, ya que no se trata de una subdisciplina o un sub–campo como podría ser la bibliografía, sino que es un método y un enfoque. Por lo tanto, debería utilizarse 'método comparativo en biblioteconomía', pero la costumbre y la tradición han hecho mella en la literatura y el pensamiento de los profesionales, y la brevedad del término 'biblioteconomía comparada', y su definición, semejante en otras disciplinas como la educación o el derecho, han asegurado su posición.

Este autor tiene una percepción cercana a la de Bereday y otros profesionales de las ciencias sociales en cuanto a que la aplicación del método comparativo no significa el nacimiento de una nueva disciplina o sub–disciplina, sino que se acerca más a un marco metodológico o de referencia. La biblioteconomía comparada, al igual que la antropología comparada o el derecho comparado, no son ciencias o disciplinas independientes o separadas.23

Se indica, ya desde el principio de la obra, la carencia de una terminología común a todos los profesionales y también la carencia del establecimiento de unos criterios para la evaluación de los trabajos publicados, así como la inexistencia de un número considerable de investigadores cualificados. De hecho, entre las principales medidas que considera se deben adoptar para favorecer el desarrollo de la biblioteconomía comparada, propone el establecimiento de escuelas bibliotecarias orientadas a la investigación, en, o asociadas a, importantes universidades, con personal adecuado y que ofrezcan programas de enseñanza e investigación.

Esta variación de terminología hace referencia, entre otros aspectos, a la definición del campo de la biblioteconomía comparada y la diferenciación entre 'comparativa' e 'internacional'; es así como Danton ofrece una visión diferente a la de Simsova, a la que critica:

''La distinción de Simsova entre 'comparativo' e 'internacional' es muy imprecisa, y sugiere que los estudios son o no 'comparativos', dependiendo de si son 'llevados a cabo como una disciplina académica', lo que es absurdo. Algunos, por lo menos, de los mejores estudios comparativos en Biblioteconomía así como en otras disciplinas, han sido llevados a cabo fuera de cualquier conexión académica''. 24

Las críticas de Danton se dirigen también a otras definiciones que incluye al principio de la obra y se basan principalmente en que la mayoría de ellas omiten los elementos denominados 'cross–societal' o 'cross–cultural' (entre diferentes sociedades o culturas), además de la yuxtaposición y el análisis de fenómenos análogos, e ignoran igualmente la esencia de los estudios comparativos en cuanto a la explicación de los fenómenos.

Asimismo, Danton resalta la ausencia del elemento tiempo y su influencia en los estudios comparativos, es decir, los estudios de una misma sociedad o cultura en diferentes épocas. Para apoyar estas críticas se sirve de varias definiciones ofrecidas por otros autores en el campo de la educación comparada.

Este autor cree que es necesaria una distinción clara entre el campo o materia de la biblioteconomía comparada como un 'total complex' o 'el total del conjunto' y, por otro lado, como 'materia de investigación académica'.

Dentro del primer término se incluirían los estudios de caso y de área de una única sociedad, lo que comúnmente se denomina 'foreign librarianship' o 'biblioteconomía extranjera'; la recopilación de información sobre las bibliotecas, o aspectos de la biblioteconomía en 'otros' países; y el estudio del desarrollo bibliotecario, prácticas, problemas en diferentes países.

Sin embargo, la investigación académica es un área más restringida y limitada y la define como el análisis de las bibliotecas, sistemas bibliotecarios, algún aspecto de la biblioteconomía, o problemas bibliotecarios en dos o más entornos, teniendo en cuenta el contexto socio–político, económico, cultural, ideológico e histórico.

Este análisis persigue el entendimiento de las diferencias y similitudes para explicarlas con el propósito de llegar a generalizaciones y principios válidos. En ambos casos se utilizan informaciones y documentos que en sí mismos no pueden considerarse comparativos, pero teniendo en cuenta su alcance desde un punto de vista diferente:

''El alcance en este sentido hace referencia a la totalidad de los elementos incluidos en el campo. Consecuentemente, el alcance de la materia completa de la biblioteconomía comparada incluye todos los tipos de documentos sobre bibliotecas y biblioteconomía necesarios para el estudio comparativo; estudios de área y de caso; la enseñanza sobre bibliotecas y biblioteconomía en otros países; y aquellos aspectos de la biblioteconomía internacional, definidos anteriormente, que son relevantes o en los que se apoya la biblioteconomía comparada''. 25

Para definir la biblioteconomía internacional a la que hace referencia en la cita, recoge la definición de Moreover, Carter V. en Good's Dictionary of Education (1959)26 y sustituye los términos 'educación' y 'educativo' por 'biblioteconomía' y 'biblioteca'.

Los capítulos siguientes recogen los beneficios y dificultades de la biblioteconomía comparada, las publicaciones sobre la materia, su enseñanza y su metodología.

Estas dificultades son indicadas también ese mismo año (1973) en Studies in Comparative Librarianship27, una publicación que recoge ensayos sobre biblioteconomía comparada de tres autores: A.D. Burnett, R.K. Gupta, y S. Simsova.

El primero de ellos analiza las dificultades inherentes al proceso de comparación, que están relacionadas con el investigador, con la sociedad o con el contexto del objeto de estudio, y con la propia metodología empleada.

A pesar de todos estos inconvenientes concluye su ensayo afirmando que es posible comparar, y que se puede hacer de forma adecuada si los profesionales se despojan de todo tipo de prejuicios y tienen en cuenta sus posibilidades.

Gupta hace referencia también a estas dificultades pero, al igual que Burnett, concluye que es posible comparar si se tienen en cuenta las limitaciones de los métodos a emplear, sean cuantitativos o cualitativos, y la interdisciplinariedad de la biblioteconomía comparada, entre otros aspectos.

Podemos encuadrar el ensayo de Simsova en la línea de los dos autores ya citados, pero además esta autora introduce en su trabajo el diseño de un modelo teórico, siguiendo las líneas de un ecosistema, para el análisis de un problema en biblioteconomía comparada.

La esencia de los trabajos elaborados hasta el momento sobre biblioteconomía comparada fue recogida en Reader in Comparative Librarianship, de 1976. Más que un manual de referencia sobre biblioteconomía comparada o una guía estricta sobre su metodología, es una obra para obtener una visión general del concepto, de las tendencias en la disciplina y las teorías y experiencias de profesionales en este campo y en otros pertenecientes a las ciencias sociales. De hecho, se suceden las colaboraciones de Danton, Simsova, Collings, y otros autores referenciados aquí.

En las primeras páginas, Foskett intenta seguir las recomendaciones de Danton en cuanto a la terminología, y a pesar de subrayar la dificultad para englobar en una definición, de manera satisfactoria, la disciplina científica que conforman los estudios comparativos, ofrece su definición sobre la biblioteconomía comparada.28

El objetivo práctico de la biblioteconomía comparada, para Foskett, se debería enfocar hacia la solución de los problemas que acontecen en la vida real, es decir, que los diferentes estudios en la materia se orienten hacia la búsqueda de una solución a un determinado problema, hallando los patrones que se ocultan tras las diferencias y similitudes, identificando sus causas y efectos, y relacionándolos con otros patrones que presenten características similares en contextos similares.

Chase Dane ofrece una visión cercana definiendo la biblioteconomía comparada como ''el estudio del desarrollo bibliotecario en diferentes países con el objetivo de descubrir los procesos que han tenido éxito y que podrían ser copiados por otros sistemas bibliotecarios''. Pero, además, amplía la definición en los párrafos siguientes haciendo alusión al examen del conjunto de filosofías y políticas de la biblioteconomía a escala internacional para determinar tendencias a largo plazo, evaluar los obstáculos, y descubrir las contradicciones e inconsistencias entre práctica y teoría. Por sobre todo, es el estudio de la causa y el efecto del desarrollo bibliotecario a través del mundo. Al igual que en la antropología comparada y otras disciplinas de las ciencias sociales, la biblioteconomía comparada intenta ampliar nuestra tolerancia y profundizar en nuestro entendimiento. De hecho, para Dane el mayor beneficio de los estudios en biblioteconomía comparada es el relativo al intercambio de ideas resultante.

John F. Harvey también utiliza el avance de estos estudios en otras disciplinas, y en concreto se sirve del derecho comparado para explicar las tres subdivisiones que propone para el término 'international library science', e introducir así el término 'foreign' como una de ellas. Las otras dos subdivisiones son 'comparative' e 'international institutional'.

'Foreign library science' hace referencia a la descripción de cualquier aspecto de las operaciones bibliotecarias en uno o más países, diferentes al del autor del trabajo. Sería lo que se ha citado anteriormente como 'foreign librarianship'.

'International institutional library science' hace referencia a las bibliotecas internacionales, organizaciones, instituciones, y asociaciones.

'Comparative Library Science' es un campo separado: es la comparación objetiva y sistemática de bibliotecas en dos o más países sobre un tema específico, para llegar a unas conclusiones que permitan su entendimiento. Un estudio podría aparecer bajo varias subdivisiones; por ejemplo, un estudio comparativo del procesamiento de los documentos en varias instituciones internacionales ('international institutional' y 'comparative').

Por lo tanto, el concepto 'international library science' incluiría todos los aspectos de los asuntos internacionales de las bibliotecas, todos los tipos de estudios bibliotecarios que hacen referencia a más de un país. Según esto los estudios de área pertenecerían a la primera división y no a los estudios comparativos.

En 1982, Simsova publica otra obra,29, que completa la anterior elaborada con Mackee. Aunque según ella reemplaza esa primera parte publicada en 1970, es cierto que un conocimiento previo del desarrollo de estos estudios en otras disciplinas ayuda a una mejor comprensión de la aplicación del método comparativo a la biblioteconomía, y ahí reside la importancia de la primera.

Si anteriormente presentaba los antecedentes de los estudios comparativos, desde la teoría del método científico hasta su aplicación metodológíca en la educación y en la biblioteconomía comparadas, esta obra es una verdadera guía para comenzar un estudio de tipo comparativo, ya que recoge todos los pasos iniciales, desde la búsqueda de la información, la definición de los tipos de estudio, la búsqueda del material, su lectura, el trabajo de campo, interpretación y evaluación de la información, la planificación de un estudio comparativo de un problema y, a su vez, como una guía para la enseñanza de esta disciplina.

Gracias a sus orientaciones es más sencillo hacer frente a los obstáculos y riesgos que conllevan los estudios comparativos en biblioteconomía, ya que nos habla de la importancia de que el investigador conozca los idiomas de los países o culturas objeto de estudio, de la elaboración de una lista de control y, por ejemplo, del trabajo de campo, ya que los estudios basados sólo en documentos escritos pueden no reflejar exactamente esa realidad. Para solucionar este problema podemos recurrir a los viajes, a la correspondencia con profesionales de ese país, o a la consulta de los medios de comunicación extranjeros, etc.

Ya en la década de 1990, en La bibiothéconomie comparée et internationale: une composante essentielle de la discipline et de la profession30, M. Lajeunesse describe el desarrollo del internacionalismo en el mundo de la información reivindicando que, al igual que ocurre en otras ciencias de la información, debería ser estudiada y practicada dentro de un marco internacional. Se hace eco, por lo tanto, de la polémica sobre la biblioteconomía internacional y la biblioteconomía comparada. Define esta última como un campo de estudio e investigación que utiliza el método comparativo, mientras que la biblioteconomía internacional tiene un enfoque más amplio e incluye los estudios sobre prácticas extranjeras, cooperación internacional y los diferentes programas que llevan a cabo organizaciones internacionales.

Uno de los pocos estudios que se puede incluir propiamente bajo la biblioteconomía comparada de las últimas décadas, o uno de los que más puede representar este tipo de trabajos, es Priorités et objectifs des bibliothecaires en France et au Quebec: essai de bibliothéconomie comparée31. A pesar de que los propios autores lo definen como un acercamiento a la biblioteconomía comparada, como un estudio exploratorio, realmente es una primera etapa en la que se describen diferencias y similitudes entre las prioridades de los responsables de las bibliotecas públicas en Francia y en Québec. A través de los resultados obtenidos en una serie de cuestionarios se llega a unas conclusiones que se podrían considerar como un primer paso para un trabajo de mayor envergadura y que, por sí mismas, ofrecen una información relevante para el avance de las bibliotecas.

La polémica sobre la diferenciación entre la biblioteconomía comparada y la biblioteconomía internacional llega hasta nuestros días; en el 2005, Peter Johan Lor, secretario general de la IFLA, publica el documento 'What's so International about International Librarianship?'32, en el que, además de señalar los diferentes motivos que impulsan a los profesionales a adentrarse en el campo de la biblioteconomía internacional, define la misma y la diferencia de la biblioteconomía comparada.

Al igual que Jackson opina que la mayoría de los libros sobre biblioteconomía internacional son compilaciones de capítulos de varios autores y no intentos de sistematizar o desarrollar un marco conceptual para la biblioteconomía internacional. Lor ejemplifica con el diagrama de Venn su visión: relaciona la biblioteconomía internacional con las actividades de la biblioteconomía y todos sus aspectos, sin excluir el análisis comparativo pero tampoco incluyéndolo como una subdivisión de la biblioteconomía internacional. Ofrece una visión, donde lo que representa cada una se solapa y no se excluyen mutuamente:

Sugiere, por lo tanto, que la biblioteconomía comparada puede llevarse a cabo tanto a nivel nacional como internacional, de ello deriva que la biblioteconomía internacional pueda o no tener una dimensión comparativa.

En el 2006, la Universidad de Montreal publica el estudio Les bibliotheques publiques en Suisse romande: points de comparaison avec le Quebec33, de nuevo bajo la dirección de Réjean Savard. éste es un trabajo de mayor envergadura que el referenciado anteriormente del 2003, y al igual que en el anterior, se especifica que no se ha seguido una metodología muy sofisticada y que quizás pudiera ser catalogado como una exploración. Lo cierto es que este trabajo mejora todavía más la representación del modelo de estudios comparativos en biblioteconomía, ya que sigue la metodología propia de la misma y, a diferencia del trabajo anterior, aquí aparece analizado el contexto en el que se insertan los dos sistemas.

En las conclusiones se nos advierte que la biblioteconomía comparada como disciplina, al igual que la educación comparada, está bastante lejos de llegar al desarrollo que ha adquirido esta última, y se ofrecen los resultados de la comparación.34

En 2007 se publica International Librarianship: a basic guide to global knowledge access, pero al igual que la mayoría de las contribuciones al respecto durante los últimos diez años, contiene una introducción teórica muy breve, puesto que se describe como una guía con información básica del contexto para el estudio de la investigación en Biblioteconomía Internacional35.

Se entiende aquí la Biblioteconomía Comparada como parte integrante de la Biblioteconomía Internacional pero además muchos de los objetivos atribuidos tradicionalmente a la primera son parte importante, para este autor, de la segunda:

''En este escenario internacional son importantes varias cuestiones: ¿Qué se sabe sobre la profesión de bibliotecario a mayor escala? ¿Se pueden trasladar experiencias exitosas a través de las fronteras geográficas? Si es así, ¿cuáles son las mejores para compartir, y cuál es la mejor forma de hacerlo? ¿Qué deducciones podemos extraer del fenómeno que permitan identificarlo y generalizarlo en otros contextos? ¿Se pueden identificar y seguir los cambios específicos para disminuir la diferencia en cuanto a información entre países en vías de desarrollo y los desarrollados?''36

Esta idea se apoya en que la comparación de factores, prácticas, y tendencias en diferentes países o contextos mejora el entendimiento de la Biblioteconomía Internacional. Esta comparación debe hacerse teniendo en cuenta el contexto en el que se insertan: social, político, económico, etc. En ambas definiciones siempre está presente la característica de que ha de realizarse el estudio en dos o más países. De esta forma no deja muy clara la diferencia entre Biblioteconomía Comparada y Biblioteconomía Internacional37.

 

Conclusión

Si bien el método comparativo comenzó a usarse en las ciencias naturales, desde muy pronto fue utilizado en los estudios bibliotecológicos.

Su vigencia llega hasta hoy día, apareciendo como una metodología de enorme utilidad para cuestiones como el estudio de la profesión bibliotecaria desde las grandes escalas internacionales, la utilidad de las experiencias exitosas de un país a otro, las vías más adecuadas para implantar soluciones procedentes de otros países o la posibilidad de identificar los cambios específicos en cada país para su aplicación en contextos diferentes, sobre todo cuando se trata de experiencias de países desarrollados respecto a otros que lo son menos.

La comparación, desde elementos puramente biblioteconómicos, ha de tener muy en cuenta, no obstante, los factores sociales, políticos, económicos, culturales, etc.

 

Pie de páginas

* Artículo de reflexión

1. GOLDHOR, Herbert. An introduction to scientific research in librarianship. Illinois: University. Graduate School of Library Science, 1972. p. 26. ''La investigación en ciencias sociales es indudablemente un tema de prejuicios y predisposición por parte de los investigadores, las personas observadas, los lectores del informe final, la gente que asigna los fondos para investigación, y el público en general''.

2. SARTORI, Giovanni. Comparación y método comparativo. En: SARTORI, Giovanni y MORLINO, Leonardo (comp.). La comparación en las ciencias sociales. Madrid: Alianza Editorial, 1994. p.32.

3. Ibid., p. 33.

4. RAVENTÓS SANTAMARÍA, Francesc. Metodología comparativa y pedagogía comparada. Barcelona: Editorial Boixareu Universitaria, 1990. p. 37.

5. Ibid., p. 36. ''Siendo así, parece obvio que el razonamiento analógico se fundamente, por un lado, en el valor y significación de aquellas semejanzas que estén en relación directa con la propiedad inferida, y, por otro lado, en las cualidades o caracteres que están en oposición con la propiedad inferida.''

6. SIMSOVA, S. y MACKEE, M. A Handbook of Comparative Librarianship. Londres: Clive Bingley, 1970. p. 12.

7. LÓPEZ PIÑEIRO, José María. La anatomía comparada antes y después del Darwinismo. Madrid: Akal, 1992. p. 9.

8. SEVERINO, Marco Aurelio. Zootomia democritaea, id est anatome generalis totius animantium opificii: libris quinqué distincta, quórum seriem sequens facies delineabit. Noribergae: Literas Endterianis, 1645. Paris: Bibliothèque Interuniversitaire de Médecin. [En línea]. Disponible en: http://web2.bium.univ–paris5.fr/livanc/?cote=05541&do=chapitre [Consulta: 1 Octubre 2008]

9. LÓPEZ PIÑEIRO, José M. Op. cit. p. 23.

10. CUVIER, Georges. Leçons d'anatomie comparée. 2ª ed. Paris: Crochard Libraires, 1835. p. 16. ''Estos ejemplos muestran la influencia que tienen las facultades de sentir y de moverse, que han recibido los animales en mayor medida que los vegetales, sobre las modificaciones de las funciones que son comunes a las dos especies de seres. La comparación que haremos de seguido de las diferentes clases de animales, nos mostrará igualmente que las modificaciones de cada una de sus funciones principales ejercen una influencia semejante sobre todas las demás, de modo que hay relación entre todas las partes de cualquier cuerpo vivo, y, por consecuencia, son necesarios el conjunto de ellas y su armonía''.

11. FOSKETT, D.J. Comparative librarianship. En: FOSKETT, D. J. (ed.). Reader in comparative librarianship. 2ª ed. Colorado: Information Handling Services, 1980. p. 12.

12. SARTORI, G. Op. cit. p. 12.

13. BEREDAY, G.F.Z. El método comparativo en pedagogía. Barcelona: Herder, 1968. p. 53.

14. BEREDAY, G.Z.F. Ibid. p. 76.

15. RAVENTÓS. F. Op. cit. p. 117.

16. KRZYS, Richard y LITTON, Gaston. World librarianship: a comparative study. New York: Marcel Dekker, 1978. p. 8.

17. KRZYS, R. Ibid. p. 8.

18. DANE, Chase. Comparative librarianship. En: FOSKETT, D.J. Reader in comparative librarianship. p. 23.

19. SHORES, L. Why comparative librarianship?. Wilson Library Bulletin, 1966, vol. 41, no. 2, p. 200–206.

20. HASSENFORDER, Jean. Développement comparé des bibliothèques publiques en France en Grande–Bretagne et aux Etats–Unis dans la seconde moitié du XIXe siècle (1850–1914). Paris: Cercle de la Librairie, 1967.

21. SIMSOVA, S. and MACKEE, M. A Handbook of Comparative Librarianship. London: Clive Bingley, 1970. p. 15. ''Comparative librarianship is a subject which deals with material on theory and practice found in different geographical and political areas, but it is a method of study as well as a subject''.

22. SHORES, Louis. Comparative librarianship: a theoretical approach. En: JACKSON, Miles M. (ed.). Comparative and international librarianship: essays on themes and problems. Connecticut: Greenwood Publishing Corporation, 1970. p. 4.

23. DANTON, P. The dimensions of comparative librarianship. Chicago: American Library Association, 1973. p.116. ''Es, más bien, una parte de una disciplina, un campo, caracterizado por su método primario (la comparación), su enfoque (en diferentes sociedades, en diferentes áreas culturales), su naturaleza interdisciplinaria, y su objetivo (la búsqueda de similitudes y diferencias y el intento de explicarlas después). La biblioteconomía comparada está relacionada y coordinada con la disciplina como un conjunto, de la misma manera que su hermana estrechamente relacionada, la historia bibliotecaria''.

24. DANTON, P. Ibid. p. 39.

25. DANTON, P. Ibid. p. 61.

26. DANTON, P. Ibid. p. 54. ''La educación internacional incluye diferentes tipos de relaciones – intelectual, cultural, y educacional– entre individuos y grupos de dos o más naciones. Es un concepto dinámico en el que se ve envuelto un movimiento a través de las fronteras, de un libro, una persona o una idea. La educación internacional hace referencia a los diferentes métodos de cooperación, entendimiento e intercambio internacionales. Por lo tanto, el intercambio de profesores y estudiantes, la ayuda a países subdesarrollados, y la enseñanza de los sistemas educativos extranjeros caen dentro del ámbito de este término.''

27. Studies in comparative librarianship: three essays presented for the Sevensma Prize 1971. London: Library Association, 1973.

28. FOSKETT, D.J. Op. cit., p. 4. ''La biblioteconomía comparada es una rama de la biblioteconomía en la que un número de sistemas –su estructura, funciones y técnicas– son examinados con el fin de ordenar sus características en relación a un marco de referencia aplicable para todos ellos; para el estudio del papel que cada una de esas características ha jugado en el desarrollo del sistema, y para apoyar su significado en relación a otros aspectos del mismo sistema y de otros sistemas, siendo el objetivo evaluar las causas y los efectos, y desde esto, donde fuese apropiado, formular las hipótesis como el mejor camino en el que uno, o más, de estos sistemas puedan desarrollarse en el futuro''

29. SIMSOVA, Sylva.Op.cit., 1982.

30. LAJEUNESSE, M. La bibliothéconomie comparée et internationale: une composante essentielle de la discipline et de la profession. Argus, Winter 93–94, vol. 22, no. 3. p.5–11.

31. Priorités et objectifs des bibliothecaires en France et au Quebec: essai de bibliothéconomie comparée. En: Bulletin des Bibliotheques de France, 2003, vol. 48, no. 1. p.102–8.

32. LOR, Peter Johan. What's so international about international librarianship?. [En línea]. Wisconsin: University of School of Information Studies, 2005. Disponible en: http://www.uwm.edu/Dept/SLIS/about/news/events/peterlor.htm [Consulta: 7 enero 2008]

33. SAVARD, Réjean. Les bibliotheques publiques en Suisse romande: points de comparaison avec le Québec [en línea]. Montréal: Université, 2006. Disponible en: http://blogbbf.enssib.fr/?2006/11/16/97–lesbibliotheques–publiques–en–suisse–romande–points–de–comparaison–avec–le–quebec [Consulta: 7 enero 2008].

34. En la siguiente web puede encontrarse más información acerca del proyecto que comenzó en 1993 con los primeros análisis: http://www.bibliocomparee.aliaco.com/index.html Incluye el itinerario hecho por los participantes, información acerca de las bibliotecas visitadas, bibliografía y una breve descripción de la Biblioteconomía Comparada.

35. STUEART, R. D. International librarianship: a basic guide to global knowledge access. Maryland; Toronto; United Kingdom: Scarecrow Press, 2007. Cap. VIII. ''Este no es un tratado sobre la Biblioteconomía Comparada, lo que en su sentido estricto es la comparación sistemática de los sistemas y/o servicios bibliotecarios en más de un país utilizando un método de investigación establecido. Aunque al respecto hay varias opiniones sobre la jerarquía de la terminología en el estudio y enseñanza de la Biblioteconomía Internacional, los estudios comparativos deben ser incluidos, en mi opinión, bajo la rúbrica más genérica Biblioteconomía Internacional.''

36. STUEART, R. D. Ibidem, p. 5.

37. STUEART, R.D. Ibidem, p. 10. ''Para ofrecer una definición simplista entre las dos: la investigación en la Biblioteconomía Comparada persigue una investigación cuidadosa y académica; mientras que el estudio en la Biblioteconomía Internacional es más un acto o proceso de examen cuidadoso de un sujeto dentro de una comunidad bibliotecaria internacional.''

 

Referencias Bibliográficas

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Artículo recibido: 31 de marzo de 2009. Aprobado: 19 de octubre de 2009.

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